lunes, 23 de marzo de 2015

Levántate y anda, Lucía.

- Gráfico de Europapress - 
La hora ha llegado. Los protagonistas, también. Digamos que hoy (viernes 20) ha muerto la campaña electoral que el próximo domingo resucitará como el mismísimo hijo del dios que tanto admiran por ahí abajo. Ha muerto entre loas y alabanzas de unos y entre rencillas internas o lamidas de culo de otros. Todo se ha cumplido según lo estipulado, sin sorpresas. El verdadero inicio de algo que algunos creemos que podría pasar, pero que desafortunadamente es probable que no ocurra. “Podemos” perderá, como perdió el Mesías, y sin embargo ese final será la antesala de un efecto rebote con una creciente masa enrarecida en un clima tan candente como el que pulula por el resto de la geografía.
Así las cosas, el borreguismo sociata dará una nueva victoria al PSOE, mientras el PP arrastra la pesada carga de su presidente, con los neopijos de C´s y los perroflautas de Podemos pescando en ese río revuelto. Seguirá todo igual porque seguimos votando los mismos. Es una pena ver cómo ante la enorme oportunidad que tenemos de modificar lo que nos atañe, seamos incapaces de pensar en qué hay que hacer para que suceda. Me da lástima que a lo mejor todos esos votantes sexagenarios que han pensado que lo correcto era cambiar su voto después de 40 años de espolio socialista quasi-demostrado se han tenido que quedar con cara de tontos porque hay otro montón de sexagenarios mucho más grande que no ha pensado eso, o más aún, que no tenían muy claro lo que hacer y se han pasado del PP al PSOE o yo-qué-sé.
La realidad está dibujada por hechos, no por conjeturas, y creer que algo va a pasar no deja de ser una conjetura. No nos damos cuenta, hasta que ha sucedido lo contrario, de que no por mucho madrugar amanece más temprano. Y nos enrocamos una y otra vez, por pequeña que sea la esperanza del no-cambio, creyendo que si cambiamos el voto vamos a acabar despedidos en el trabajo, o sin encontrarlo por esos tintes políticos. No lo entiendo, pero lo respeto. Será que yo soy un temerario por haber dado mi voto a diferentes formaciones en función de lo que he creído que era conveniente que ocurriera (sin mucho tino, todo hay que decirlo). No tengo ninguna duda de que hice lo correcto, porque llegó un punto en el que estuve hasta los cojones de marcar una y otra vez la casilla de las ONG´s, la de Iglesia, o la que fuera. Hay momentos que te encaminan a pensar que algo va mal, y que puede que sea tiempo de cambio… desafortunadamente, no todo el mundo es capaz de dejar los prejuicios y los miedos en casa los domingos de votación. 
Habrá que ver si C´s se mantiene fiel a su programa, habrá que ver si la Presidentesa no les deja en la estacada para irse a Madrid en cuanto sea madre, habrá que ver hasta dónde llega Podemos y habrá que ver qué va a hacer el PP con una debacle como la que se presupone que va a ocurrir. No es necesario que todo se amolde, y es probable que la realidad supere la ficción, pero está claro que Andalucía hará las veces de termómetro en lo que puede acabar siendo una metástasis en mayo, o peor aún, en noviembre. ¿De verdad debemos soportar que haya muchos incapaces de cambiar el signo de su voto? A veces pienso que muchos no saben que lo que votamos no sale publicado en ningún lado a título personal. Por eso espero que Lucía se levante, y ande, aunque sinceramente creo que me equivocaré.

Escribo este párrafo el domingo a toro pasado porque necesitaba el dato: 625.000 personas han pensado que lo mejor era quitar el voto al bicefalismo. Ojalá muchos más lo hubieran pensado, sea cual fuere el destino de su voto.

viernes, 13 de marzo de 2015

La mujer trabajadUra.

Mujeres en plena labor en la fábrica de uniformes
para el ejército de Solothurn.
Es fácil desmontar las teorías que afirman que la mujer sólo debe dedicarse a las tareas del hogar y a los niños “porque es lo que han hecho toda la vida”. Tamaña barbaridad suele salir de la boca de algún que otro ignorante, pero también es cierto que hay alguna que otra conformista que lo admite como unívoco. El pozo de la ignorancia es suficientemente grande y profundo como para darles de beber a todos. En definitiva, gente que no es capaz de mirar más atrás de lo que alcanza su vista, y que lo de la Historia le viene un poco grande. Vagamente recuerdan que los smartphones que tanto necesitan, así como todo el proceso productivo del que disponemos hoy en día, es tan despreciable en términos históricos como su opinión en los tiempos que corren.
Para ellos, seguramente acostumbrados a que les cocine una mujer, les lave y planche una mujer, les limpie el baño una mujer, y-todo-lo-que-sea-en-casa se lo haga una mujer (llámese madre o esposa) puede que les sorprenda que ese mundo que conocen lleva existiendo menos de dos siglos.  Desde la Revolución Industrial. Fíjate tú, el matiz: “toda la vida” vs. “toda mi vida”. Esa es la expresión correcta. Es muy posible que sus tatarabuelas realizasen, efectivamente, las tareas del hogar y cuidaran de los hijos, pero en aquella época el nivel de tecnología para las labores del trabajo en el campo cotidiano era exactamente el mismo que el nivel de estudios sobre la profilaxis: CERO. Sin embargo, sí que existía el huerto que había que trabajar sin importar lo que se tuviera entre las piernas porque de lo que se trataba era de alimentar las bocas que daban brincos por casa y jugueteaban por todos los pueblos de casi toda la geografía mundial. Así que mira por dónde, desde ese punto del árbol genealógico hacia atrás, NINGUNA de las mujeres de su familia tuvo la suerte de poder hacer sólo las tareas de la casa y cuidar de los niños. Todas ellas tuvieron que compaginar eso con ayudar en la medida de lo posible a su marido a alimentar el ganado, abonar, sembrar, recoger, comprar, vender, etc… y no te digo nada si el hombre fallecía  -entiéndase- antes de tiempo y se quedaba ella sola a cargo de todo. Tela.
La agricultura recaía de esta manera
sobre las mujeres no hace tanto.
Después de esta introducción, lo que quiero demostrarles a los obtusos de mente que siguen pensando en que debe ser así es que lo realmente anormal desde que el mundo es mundo es que las mujeres solamente se dedicasen a la casa y los niños. Como ya he comentado antes, desde el principio de los tiempos hasta la segunda mitad del siglo XVIII la mujer hacía lo mismo o más que el hombre por el bien común de la familia. En ese momento, la automatización y evolución de la producción en serie, sobre todo en la industria textil (que no viene al caso explicar), hicieron que los hombres tomarán fuerza en el mercado laboral debido al marcado carácter físico de muchos de los trabajos. Ahí radica la verdadera separación de lo que unos y otras hicieron de ahí en adelante. Con las máquinas haciendo en mucho menos tiempo lo que las personas tardaban horas o días, la desaparición de la mujer -sobre todo la casada- del mundo laboral era cuestión de tiempo. Y así fue como las señoras se quedaron sempiternamente en esas nuevas casas de ciudad a las que el éxodo rural hacia zonas industrializadas les hizo emigrar, llevando sus vivencias al ámbito meramente social cuando acompañaban a sus maridos.
Mujeres trabajando en una fábrica de armamento
del Reino Unido.
Y pasaron los años, las décadas, y hete aquí que estalló la 1ª Guerra Mundial, donde confluyeron dos grandes hechos que permitieron la reinserción laboral de la mujer: el primero y obvio de ellos, el alistamiento de hombres en todos los ejércitos implicados en la contienda que derivó en la contratación de mujeres en la industria armamentística (como se puede ver en la imagen), mientras que el segundo abrió de nuevo las puertas de la industria textil del que fueron apartadas antaño, la pura necesidad de fabricar trajes militares. Millones de trajes militares. El gobierno francés fue el primero en aprobar una ley en el año 1915 que establecía un salario mínimo para todas esas trabajadoras. Así las cosas, los empresarios se dieron cuenta de que había mujeres mucho más válidas que hombres desempeñando puestos similares y cuando acabó la guerra se vieron en la disyuntiva de tener que elegir si preferían recolocar a los hombres de la guerra o si seguían adelante con las mujeres ya que sus sueldos eran mucho menores y sus capacidades no diferían mucho de las masculinas. Como en todas partes, para gustos están los colores, y los empresarios conservadores prefirieron mantener la estructura antigua monosexista, mientras que otros adoptaron la posibilidad de que hubiera mujeres en sus fábricas por méritos propios. Se cumplen 100 años de aquella ley en Francia, pero lo que no pensaban en aquel momento es que en estos 100 años esos dos caminos siguen separados por lo cerrado de algunas mentes empresariales que prefieren seguir pagando más a los hombres por ser hombres, o dando menos a las mujeres por ser mujeres…
De lo que nadie habla es de que desde 1915, las mujeres que trabajan han tenido que seguir llevando la carga doméstica y maternal, mientras los “progres” que vamos llegando estamos intentando rebajar ese porcentaje de tareas.

sábado, 7 de marzo de 2015

Nimrud no es Babilonia.

Hoy no hay actualidad estatal que valga. Hoy necesito divagar sobre los últimos objetivos del ISIS: #Nínive y #Nimrud. Auténticas cunas de la mierda de civilización a la que pertenecemos todos. Lo único que admiramos de las religiones la mayoría de ateos del planeta son, precisamente, las auténticas bellezas que a lo largo de la Historia ha ido moldeando el ser humano en su inseparable búsqueda de la inmortalidad, o de la explicación de una vida en el Más Allá que dé sentido a lo que haya hecho en esta. Dicho esto, y aun a falta de ser consciente de que me quedan cientos de obras por ver en directo, me parece tan maquiavélico destruir herencia de la Humanidad por meras convicciones religiosas o simple provocación, que no voy ni siquiera a entrar a valorarlo, porque solamente se me ocurren insultos y palabras malsonantes. Estamos constatando que como manera de llamar la atención es una estrategia brutal hoy en día, pero mi pregunta va más allá que su Más Allá: ¿dónde está el límite?¿qué tienen que destruir para que la ONU deje de mirar para otro lado?
Hay gente que compara esos ataques con los de los Aliados durante los asentamientos en la antigua ciudad de Babilonia en el año 2005. Desde mi punto de vista, y tras haber leído algo sobre el tema, creo que ambas destrucciones no tienen absolutamente nada que ver la una con la otra salvo el clima de una puta guerra en sus alrededores; no obstante, quiero dejar claro que considero la destrucción de Babilonia como algo igual de grave que lo que ha pasado en Nínive o Nimrud. Sin embargo, no es comparable. Me explico: es cierto que los Aliados destruyeron calles para hacer trincheras, y que metieron restos arqueológicos en sacos con otras piedras “normales” como defensa ante los proyectiles iraquíes, e incluso que en algún campamento de vigilancia cercano desperdigaron gasolina de sus tanques por lugares de un potencial marcado interés cultural, cubiertas aún o descubiertas. El British Museum hizo saltar las alarmas, y una comisión se acercó al lugar para realizar un informe sobre cuánto había de verdad en ello. Se confirmó el destrozo PARCIAL, se pidió explicaciones a los involucrados y se tomaron acciones. Lo que mucha gente no sabrá es que según comentó a The Guardian el teniente coronel S. Boylan (portavoz de EE.UU.), y cito del diario argentino Clarín, “[…] todos los proyectos de ingeniería sobre el lugar fueron discutidos con el jefe del Museo de Babilonia y sometidos a revisión de arqueólogos. Se está considerando reducir el tamaño de la base […] ”. Es más, en un principio, se tomó como bueno el asentamiento allí porque en cierto modo lo liberaría de saqueadores. Por supuesto que fue algo horrible y reprobable, pero analizando únicamente el resultado de “destruir ruinas milenarias”, nada que ver con la barbarie de los yihadistas.

Los de Estado Islámico han quemado miles de manuscritos, han despedazado y destruido el museo de Mosul y han demolido los restos de  Nimrud con el único objetivo de, escudándose en que eran obras “infieles”, provocar a Occidente sabiendo perfectamente que destrozaban Patrimonio de la Humanidad. Regodeándose y enfatizando el sentimiento de odio y ser odiado al grabarlo en vídeo y difundirlo en internet, y a sabiendas de que la comunidad internacional se pegará internamente para decidir si hay que permitir que lo sigan haciendo, o si (como ellos quieren) hay que iniciar una guerra que para los islamistas será la puta ansiada guerra santa, pero para los occidentales será una manera de evitar que la metástasis extremista se extienda. La provocación de las grabaciones a cámara lenta y con todo lujo de detalles hace todavía más efecto en gente aficionada al mundo del arte que ve como, sin ningún otro motivo aparente que la religión, se desvanecen las evidencias de la que fuera una prometedora civilización de seres humanos cuyo afán entonces era expandirse, conquistar a otros y subyugarles a sus condiciones, que con el paso del tiempo pasó a querer conquistar otros mundos. De momento, el progreso como especie ha quedado patente en la conquista de la Luna, de 67P/CG, de Ceres o dentro de poco, Marte. Sin embargo, ellos se empeñan en no avanzar. En vivir en el pasado, matando como en el futuro. Lex Talionis dicen ellos, y la aplican. Pero no se dan cuenta de que hoy en día, si se confirma que han destruido todo rastro de civilizaciones pasadas, basta con que uno igual de extremista que ellos apriete el botón rojo y se pierdan para siempre entre las líneas de los libros de texto que nuestros descendientes y los suyos tendrán que aprender. Serían Historia, un capítulo más, de la pobre especie humana incapaz de regirse por los mismos dictámenes para todo. Con lo bonito que sería que alguien demostrara la existencia de algún dios, el que fuera, para decirles: “Vale, teníais razón ”… pero, desafortunadamente para ellos, de momento lo único que sabemos es que los milagros se explican con Ciencia.