martes, 30 de junio de 2015

Refrendéndum.

[¿Debería aceptarse el acuerdo que fue entregado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo del 25.06.2015 y que se compone de dos partes y que constiuye su propuesta unificada? El primer documento se titula: "Reformas para la culminación del actual programa y más allá" y el segundo, "Análisis preliminar de sostenibilidad de la deuda".]
A veces tenemos la sensación de que no es posible cambiar las cosas. Otras, estamos convencidos de que sí. El orgullo de los griegos en temas de política es una fibra por la que los sentimientos fluyen como el big data que son, avalados por la Historia. No hay concesión que se les resista, para lo bueno o lo malo. No se trata de hacer lo que otros quieran. Se trata de consensuar. De digerir el resultado cualquiera que sea, y explicarlo enfocándolo como si de una conclusión se tratara. Los moderados dicen que Syriza no representa a la mayoría del pueblo griego. Que 50 escaños son adjudicados por el hecho de ganar las elecciones… (lo dicen ahora, no en los últimos 20 años donde era exactamente igual). La confianza de la gente en su primer ministro es más de la que el FMI esperaba, porque al que no tiene nada, no le da miedo pelear. Al que tiene mucho, y se vanagloria de ser un patriota, lo primero que le pasa por la cabeza sin embargo es sacar todo su dinero del país. Ya ves. Como en España. Será el clima.
Si algo ha quedado claro esta semana es que los ciudadanos de Grecia no tienen mucho, pero que van a muerte con el tipo que se ha plantado en Bruselas como un hoplita espartano a pegarse de hostias con Merkel, Lagarde y el Espíritu Santo. No hay excusas. La condescendencia se queda fuera de la sala de reuniones cada vez que cierran la puerta; y eso que todo son buenas palabras, a pesar de que el regusto a ácido hace que la sangre no llegue al río, pero casi. De repente, los aliados de la banca se inventan un malabarismo que intente hacer pasar por el aro a Tsipras; sin embargo, y aunque se vea en la necesidad de aceptar ciertas cosas, el primer ministro griego y su comandante en jefe Varoufakis ven que no pueden reflexionar algo con tanto calado sin que les sobrevuele la sospecha de traicionar a su pueblo. Por eso, deciden que sean aquellos quienes se manifiesten en las urnas para que, salga lo que salga, seguir jugando. Referéndum a la vista. Con fecha prevista.
El primer escollo que tenían que pasar es aprobarlo en el Parlamento, tras una larga y honrosa (vergonzosa para otros) intervención de Tsipras. Con Nueva Democracia achuchando por un gobierno más cohesionado, la moción de censura pululando, por otro lado, dudando si jugarse el órdago del referéndum ya que ven al pueblo peor de lo que estaba hace 6 meses, pero aún así puede que no salga lo que ellos quieren. Menuda papeleta. Los acontecimientos se suceden sin prisa pero sin pausa. El Parlamento aprueba la consulta para ver si la katastrofí̱ que acecha, el dracma, la salida del euro, la no salida, lo que sea, sea decidido por el conjunto de la sociedad estafada y colapsada por una situación heredada de unos gobiernos anteriores que ríete tú de la de Zapatero, Mariano. Una vez admitida a trámite la consulta, falta la votación. El próximo 5 de julio, con los bancos cerrados hasta entonces, los griegos saldrán de su casa con la intención de voto menos gris de los últimos tiempos. O blanco, o negro. Con un porcentaje demencial de gente en situación de pobreza, todo hace pensar que la desesperación decantará la balanza. Que conste que la pregunta es a SÍ o NO… pero la plaza Syntagma de Atenas lleva tiempo repleta de gente (unas 20.000 personas). Todos con una idea clara: confiar en los suyos. “Éramos griegos antes que europeos” dicen.

Por lo demás, y aparte de lo que dicen las fuentes de las que beben Rajoy, De Guindos y compañía, estaría bien difundir la opinión de catedráticos de economía que no hacen más que aportar datos sobre lo equivocada que es la política de recortes en el punto en que se encuentra la sociedad helena. La deuda del país es el 185% del PIB. Imposible de pagar, menos aún si son obligados a respetar unos plazos, e intentando sacar dinero cortoplacista para cubrirlos con privatizaciones de cosas tan sumamente públicas como era la gestión del puerto del Pireo hasta la irrupción de los chinos. La pregunta que deberíamos hacernos aquí es: “¿se puede hablar de la herencia después de tener al país en recesión?”. Los griegos pasan de quién es el culpable de la situación ahora. Sólo quieren mirar hacia adelante, y aún así, a pesar de la hoja de ruta presentada por Varoufakis en el Eurogrupo, no les dejan. Por eso, por orgullo y/o dignidad, el referéndum planteado sólo servirá para refrendar lo que recorre las calles de Atenas estos tensos días. Un refrendéndum.

domingo, 21 de junio de 2015

Pactar sin el diablo.


De aquellos polvos, estos lodos. Ahora resulta que el PP se enfada porque la geometría del cambio está haciendo unirse lo inunible para que los ayuntamientos y comunidades no estén en sus manos durante los próximos cuatro años. Van de buenos de la película poniendo de malos a los de siempre, y a los de no hace tanto. Van de progres haciendo cambios internos que dan la risa a todo el mundo, porque todos sabemos lo que hay, salvo ellos. O eso parece. No son capaces de ver que la gobernabilidad de un estado es algo con más piel que sentarse en un sofá a decir gilipolleces. Y digo no son capaces, en plural, porque aunque digan que el que decide es Rajoy, ahí los que mandan son cuatro. Más pendientes de pensar en cómo salir al paso de nuevas tropelías judiciales cuando les levanten la alfombra de tal o cuál caso de corrupción. Hay donde elegir. La tristeza de su poco discurso es directamente proporcional a la pasta que se han llevado a Suiza o cualquier otro “para eso” fiscal.

Sólo aguantan sus miedosas pataletas los de C´s. Tendedores de mano en tiempos difíciles para aquellos. En noviembre veremos si les pasa factura ayudar a gobernar y pasan de tendedores a tendederos. Porque anda que no tienen los populares ropa para lavar y guardar… El otro día oí en una tertulia que algunos dentro del PP quieren que Albert Rivera sea el próximo presidente del gobierno. No sé, llamadme loco, pero creo que lo mejor está por llegar. El sistema no puede más. Hombros caídos y estómagos vacíos de hombres y mujeres. Y de niños. Muchos. Demasiados. Un drama que debemos paliar en la medida de lo posible recortando de otros sitios (como ha entendido Carmena en Madrid). A lo mejor la Espe no es digna de entrar en nuestras casas, pero unas palabras suyas durante la campaña bastaron para sanar ese HAMBRE (con mayúscula por lo serio del tema), y convertir en alcaldesa a la jueza. Dicen que no cumplirá todas sus promesas. Dicen que son sólo palabras. La nueva política les da mucho miedo porque ¿y si funciona?. Si se consigue reducir el gasto público en asesores a dedazo, en coches oficiales, en escoltas, en fuegos de artificio de la pachorra intelectual que algunos manejaban a su antojo. Gobernantes empeñados, empeñando a sus gobernados. Una ecuación que ha acabado resolviéndose despejando en las urnas la incógnita ignominiosa de la casta de siempre.

Cuando los millones de niños que pasan hambre sean mayores, ¿qué pensarán de los españoles de hoy? Probablemente lo que les digan sus padres, porque para eso son sus padres. No perderán tiempo en recordar la historia de lo que era, porque ese -mal- recuerdo lo tendrán grabado a fuego lento en la frente. Una herida abierta para el resto de sus vidas. Les hará dar valor a todo. A lo humano. A lo divino. A lo material, por pequeño que sea. Porque sabrán que admitiendo la realidad es como se puede salir de esta, y no a expensas de lo que los que desvalijaron el país para dárselo a la Troika, o a Bankia. El poder económico nos enseñó la patita y le dejamos entrar. Ahora hay que apechugar y apretar bien el culo entre todos para liberar de tensión a los cerebros que pueden aportar. Se puede, y se debe. Que se sigan extrañando de que no se puede pactar a cualquier precio, de que se han convertido en no-objetivo: que no gobiernen ellos. Esperad sentados a ver si dentro de cuatro años lo han hecho tan mal los nuevos que volvéis al ruedo, o lo han hecho tan bien que lo único que os quedará será ser oposición in sæcula sæculorum. Por cada cuenta de twitter que se cierre, se abrirán sospechas sobre cuentas en Suiza. Y seguirán diciendo que “esa persona de la que usted me habla…”. Con suerte, a lo mejor el comienzo del juicio de la Gürtel se puede empezar con jueces imparciales.

El diablo hoy viste de Prada… por mucho que digan que viste de Alcampo.

sábado, 13 de junio de 2015

Rasgándose las investiduras.

Imagen: Diario El País
Sábado, 13 de junio 2015. Pollos sin cabeza. Perros abandonados. Lágrimas de cocodrilo. Después de -en algunos casos- más de 20 años de tiranías, algunos de los alcaldes y presidentes autonómicos más absolutistas se ven obligados a dejar las butacas cuyos culos han pedorreado durante las últimas décadas. Y mueren matando, pero mueren. Haciendo el ridículo solicitando coaliciones que les permitieran seguir alimentando su soberbia y clasismo, o destruyendo cobardemente documentación que bien valdrá una temporadilla en el maco. Ese es su modus operandi. Un escalofrío al ver que se acerca la fecha les hace echar sapos y culebras sobre los izquierdosos que se juntan para gobernar por el bien de un pueblo perdido en la verde espesura de la higuera. 
Alcaldes en funciones que abandonan el cargo para que no salga la foto que tanto les preocupa entregando el bastón de mando, o peor aún, porque son imputados de cargos que nada tienen que ver con el que dejan. No ven más allá. Los despropósitos de su gestión no los ven, sólo los disfrutan. Cacerías, póker, putas, cocaína, hotelazos, etc, etc, etc… Valladolid, Valencia, Zamora, Barcelona, Cadiz, Madrid, Vitoria, Sevilla, Córdoba… no hay más que mirar el mapa y compararlo con el de la Corrupción (con mayúscula) para ver dónde la gente ha decidido dejar de pensar en a qué huelen las nubes y han empezado ver la tele y los periódicos. O las redes sociales, determinantes (pienso yo) para la promoción de toda esa información para indignados sin la que los más jóvenes no se molestarían en acercarse a los colegios en día de elecciones. Avanzamos. Poco a poco, pero avanzamos. 
Basta ya de corruptos. Y de corruptores. "¡¡Cojones ya!!" que diría Arrabal. Quizá haya llegado el milenarismo. Ya vale de Esperanzas, De la Rivas, Botellas, Marotos, Teófilas, Ruses, Barberás, Pujoles, Castedos, Zaplanas, y así hasta mil. Auténticos saqueadores de lo público que han dejado el país como los solares que rectificaban años atrás con dinerales bajo mano, que no lo eran tanto comparados con las adjudicaciones. Y que son nimiedades al valor que tienen las grabaciones telefónicas y los emails que la policía maneja de todas esas operaciones, a pesar de que a dos semanas vista de las investiduras algunos ayuntamientos han abierto las ventanas para airear la mierda que no han podido destruir con las trituradoras de papel. Qué vergüenza ajena. Qué páis. A ver lo que hacen todos los que no han entendido que el discurso del miedo ya no asusta, porque hemos tocado fondo. Es más, cuidado con sus reacciones como “la izquierda radical” empiece a hacer política social de calado como la que ya anunció Carmena. Comida para los niños cuyos padres no tienen dinero para comprarla, de 0 a 13 años. Luz. Agua. No sé, todo lo que es prohibitivo ha pasado por las manos de los que nos quieren seguir vendiendo la moto de que Iberdrola, Bankia, la Troika y su puta madre es lo mejor para curar la herida que ellos mismos han abierto en la piel de toro sacando dinero de dentro de la misma manera que recortando derechos de sus ciudadanos. Veremos su discurso de cara a las generales de noviembre en los que, si los soviets lo hacen bien, serán recompensados pescando gran cantidad de votos. De momento, disfrutemos de la caída y de las caras de todos esos asaltantes durante la constitución de los ayuntamientos. 

Es corto el post de hoy. Quizá porque ya me he quedado a gusto. :)

sábado, 6 de junio de 2015

Olot-omas, olot dejas.


N. del A.: Los datos de los primeros párrafos los he encontrado en este genial extracto del libro #ElPeligroDeCreer de @lagamez en @gizmodoES:
Año 1795. Revolución Industrial. Las madres ven como sus hijos mueren de enfermedades comunes sin poder hacer nada por evitarlo. Es justo un año antes de que Edward Jenner vacunara por primera vez a un niño contra la viruela. Si le dijeran que siglos después habría imbéciles que creen que la vacunación es un problema más que una solución, probablemente se hubiera acariciado el mentón y recolocado la chistera antes de soltar una sonora carcajada.
Año 1998. El Dr. Andrew Wakefield y su equipo de investigación en el Reino Unido aseguran que existe relación entre el autismo y la vacuna triple vírica más allá de la mera coincidencia entre la aparición de los síntomas de la enfermedad y la edad de administración de la vacuna… tras haber estudiado a sólo 12 (doce) niños autistas. Los medios de comunicación lo identifican como noticia de alcance, y lo muestran provocando una ola de pánico y des-vacunación en el país que acaba cruzando el charco cuando tras varios años de divagaciones y desafecciones sobre aquel estudio, muchos de los firmantes renunciaron tras ver el revuelo causado. Incluso la propia revista The Lancet borró el fichero de su archivo. En el fondo de todo, intereses económicos con tratamientos para una enfermedad inventada por Wakefield y con los que esperaba forrarse.
Año 2011. Estados Unidos. La Ciencia avanza y desmonta cualquier atisbo de duda sobre la necesidad de una sociedad vacunada. Sin embargo, famosos estadounidenses y gilipollas (que los hay, como en España) se empeñan en creer que la antivacunación es una buena manera de que tu hijo no sea autista, y que las farmacéuticas dejen de bañarse en dólares. Entre ellos, Jim Carrey y su entonces novia, Jenny McCarthy (conejita Playboy, a la sazón), con la ayuda de la gran Oprah. La televisión norteamericana hace retroceder al país a tiempos pasados donde aparecen brotes de enfermedades casi erradicadas en los países desarrollados. Por ejemplo, en Utah, uno de sarampión (que te puede incluso matar) cuya mayoría de infectados eran no-vacunados.
Año 2011 (también). Australia. De la misma manera que en USA la sociedad iba para atrás, nuestros antípodas avanzan en materia fiscal cuando comprueban alarmantes cifras de no-vacunados y toman una decisión: no será obligatorio vacunar a tus niños, pero los padres que no hagáis, pagaréis más impuestos. ¿Por qué? Porque estás poniendo en riesgo a tu hijo (a largo plazo) y al resto de la población de manera totalmente gratuita, porque a ti te da la gana, por lo tanto, debes contribuir con tu dinero a los gastos derivados de la atención sanitaria en caso de que ocurra algo.
Año 2015. Febrero. Estados Unidos (otra vez). Un brote de sarampión surgido en Disneyland hace saltar de nuevo las alarmas en un país donde según datos de la OMS hay menos población vacunada contra el sarampión que, por ejemplo, en Tanzania. Tú piensas que los yankees son estúpidos y que parece mentira que entre 300 millones de personas haya gente tan idiota como para no creer que lo que realmente importa es lo que se demuestra, y no lo que se quiere demostrar (léase: la pseudociencia o la religión). Que el viaje en el tiempo al siglo XVIII no sea más que una nueva performance en ese parque de atracciones y que en realidad no es más que algo controlable, aunque no puedes dejar de imaginar qué pasaría si esa ignorancia latente viajase por los cables transoceánicos que comunican ambos continentes desarrollados, poblados de gente subdesarrollada no precisamente por las vacunas. 
Año 2015. Junio. Olot (España). Un niño de 6 años tiene que ser ingresado de gravedad tras diagnosticársele difteria (vaya un fuerte aplauso para los profesionales por haber identificado una enfermedad que hacía 30 años que no se veía por estas latitudes) porque sus padres -según dicen ahora- fueron convencidos/engañados por los anti-vacunas para no pinchar al crío cuando le correspondía. Tenemos dos opciones. La primera es creer que son buena gente… como ellos creyeron que los anti-vacunas lo eran cuando les convencieron. La segunda es fiarnos de la experiencia y llamarles ignorantes, egoístas o simplemente idiotas por pensar que su hijo no vacunado viviendo dentro de una sociedad vacunada es más difícil que contraiga enfermedades que apenas nos “molestan” hoy en día como por ejemplo la difteria. Yo me quedo con la segunda. ¿No querías taza? Pues toma: taza y media. Remover Roma con Santiago -y con Moscú- para conseguir que, con suerte, se cure con la dosis que le han mandado casi desde los Urales, con los gastos que todo ese despliegue conlleva.
Jamás pensé que podríamos estar más lejos de lo que estamos físicamente de Australia, pero ha quedado demostrado que nos sacan un buen trecho en determinación ante actos criminales como la irresponsabilidad de no vacunar a nuestros pequeños para que el resto de la sociedad no sufra las consecuencias.

Así es España… Olot-omas, olot dejas.