viernes, 27 de noviembre de 2015

Resta y sigue.

Me sorprende la pasividad con la que el presidente se pasea por cualquier cosa en la que no se tenga que enfrentar cara a cara con sus contrincantes políticos, cuando a falta de 25 días para el 20D debería ser totalmente al revés.


Las operaciones matemáticas básicas son algo que aprendemos de pequeños para que no te engañen cuando vas a comprar chuches, y que se va complicando a medida que pasan los años hasta que llega un momento de tu adolescencia en el que te dan a elegir si quieres seguir haciendo operaciones más complejas o prefieres apartarte de su camino antes de que te machaquen implacablemente. 

Los que no creen ser capaces, se retiran. Los que quedan, cambian el destino de sus vidas lanzándose de cabeza a la piscina del análisis y el método científico para solventar cualquier situación, algunas de ellas mucho más difíciles que comprar el pan o recoger las vueltas del súper. Un ejemplo: la teoría de colas. Otro ejemplo: no quedártela nunca en el "pito pito gorgorito". Y así hasta el infinito, ese 8 tumbado (que dirán aquellos que se hicieron a un lado). Esos que se retiraron en su día, probablemente hoy utilicen aquella debilidad momentánea de adolescencia arrojándola contra los que no lo hicimos llamándonos "frikis" porque sepamos que una integral triple no es un sandwich de tres rebanadas, que Avogadro no significa "abogado" en portugués, que Newton nació el día de Navidad o que gracias a Tesla y Edison AC/DC no siempre tiene que usarse hablando de religión o música rock. Es lícito, pero demuestra no haber superado aquella “derrota”. Salvo casos excepcionalmente vocacionales, los de Letras lo son porque no les quedó otra. Ojo, también habrá quien eligiera las Ciencias porque le iba más discurrir que memorizar.

Está claro que la mayoría de los políticos de nuestro gobierno decidieron retirarse en su momento,  para abrazar los libros de Historia, o los escritos de aquellos filósofos más reconocidos y eso queda reflejado en las decisiones directamente relacionadas con ello, intentándonos colar que España apoya a la Ciencia y que es un país de Ciencia, cuando sufrimos el desastre migratorio más grande de nuestra historia porque la dotación a la investigación se la están fumando en sus despachos los mandamases del puto IBEX35, constructoras destructoras y gestores dedocráticos. Entre todos ellos les salen las cuentas. Su “suma y sigue” es nuestro “resta y sigue”. 

La única salvedad a todo ese dislate de los últimos años es que dentro de menos de un mes todo va a cambiar, porque es Rajoy el que resta y sigue por el mero hecho de que un presidente de gobierno se cague en los pantalones cuando le invitan a debates con gente como Pablo Iglesias que sabe lo que es hacer la “O” con un canuto, o Rivera que utiliza el canutillo para “otras cosas” según Monedero… Resta y sigue porque no contento con no presentarse al debate a cuatro del 7D, y mandar a Sorayita porque su agenda no se lo permite, le dice que “sí” a TVE para hacerse el cercano saliendo en el programa de Bertín… Resta y sigue porque se va a comentar un partido de su Madrid a la COPE sin ningún pudor, llegando a decir que “Merkel me debe alguna” o que “no hay mejor defensa que una buena defensa”… Resta y sigue cuando le pega a su hijo en público, algo que no ha hecho ningún presidente que yo recuerde… Resta y sigue cuando fanfarronea de que “es que da la casualidad” de que él tiene que presidir el país y por eso no va a debates… 


No comentaré nada de Pedro Sánchez tras su paso por el programa de Mr. Osborne, porque me vuelven las arcadas después de verles halagándose mutuamente, mientras hacían un zumo. 

De la misma manera que una de las mayores cagadas de la campaña ha sucedido este viernes cuando el trilero mayor del reino, el profesional del postureo Albert Rivera ha sido desenmascarado recomendando a un universitario leer algo de Kant, sin haber leído nada suyo. Que cada uno saque los juicios sintéticos a posteriori que crea oportunos… yo ya tengo claro a falta de poco menos de un mes que ninguno de ellos me va a hacer cambiar de opinión.



sábado, 21 de noviembre de 2015

Libertad para morir.

Muchos soñamos con una muerte parecida a una plácida despedida rodeados de los seres queridos cuando nuestro motor se pare por completo. Sea a la edad que sea.

El pasado fin de semana fue uno de esos días de los que pasan los años y te sigues acordando (queriendo o sin querer) de cómo unos pocos, por mucho que digan que son cada vez más, nos quieren arrancar el modo de vida que tanto nos gusta a la mayoría de europeos cualquiera que sea nuestra religión. No olvidemos que los inánimes que detonan esos chalecos explosivos o aprietan el gatillo de los AK47 asesinan cada día cientos de personas de su misma religión. La maquinaria propagandística política que tenemos aquí nos bombardea, a su modo, con el discurso del miedo (a un mes vista de las elecciones, cómo no), con que hay que pensar que todos están en el mismo saco, con que todos los musulmanes son terroristas, pero creo que sería de necios seguir creyendo eso si nos paramos a analizar ejemplos tan esclarecedores como este: cada día los terroristas matan a musulmanes en sus ciudades. La islamofobia es, en realidad, lo que DAESH quiere que germine entre la ignorancia hilarante de Europa para que seamos nosotros solitos los que nos creamos en la necesidad de jugar a su juego y entrar a matar, social o militarmente.


En el otro lado, y aprovechándose de gente convencible, el EI se encarga de mostrar lo que ellos quieren que vean, como los magos, y acaban llevándoselos a Siria. Da igual la edad. Da igual el sexo. Incluso da igual el motivo por el que la mayoría de ellos formen parte de familias desestructuradas y vean en la guerra un juego al que les apetezca jugar. Su interpretación del Corán está descontextualizada y se utiliza para hacer un argumentario del terror, usándola para convencer a esos -y esas- de que lo que hacen es lo que dice el Corán, cuando por todo el mundo hay grupos de estudiosos que precisamente se dedican a eso: que no se desvirtúe el texto sagrado. Porque el fanatismo no tiene cabida.

Es duro, sin embargo, ver que los católicos, o los ateos, o los ortodoxos no podamos campar a nuestras anchas de la misma manera que los musulmanes han campado hasta que estos terroristas han comenzado a matar indiscriminadamente ensuciando su nombre. Decidiendo que sólo ellos, los yihadistas, tienen libertad para morir cuando ellos quieren, aunque sea de una manera tan infame como es llevándose con ellos tantas vidas como puedan. Mezquitas, mercados, hoteles… Entre tanto, las personas que presencian esa barbarie día tras día, han creído obligatorio buscar una parte del mundo en la que puedan campar, si no a sus anchas, al menos a sus “estrechas”. Algo que hace mucho tiempo no pueden hacer en su lugar de residencia. Todo ello patrocinado por cretinos y mafiosos que les cobran un dineral por el “pasaporte”, sin contar con el dineral en tráfico de armas y drogas que gestionan en la zona. O extorsiones del petrodólar, petroeuro o petrorrublo. Llámame tonto, pero dame pan… porque al hambre no hay pan duro.


Cuando escuchas los disparos y los gritos en el interior de la sala no haces más que pensar qué hubieras hecho tú. Nunca lo sabrás, porque no estabas allí. Y, sinceramente, ojalá nunca lo sepamos. Muchos soñamos con una muerte parecida a una plácida despedida rodeados de los seres queridos cuando nuestro motor se pare por completo. Sea a la edad que sea. Y no cuando alguien a quién no conoces de nada le hayan dicho que ha llegado tu hora y ya no eres libre para morir. Porque eres parte de su juego. Tu libertad es su alimento, porque así se lo han enseñado: “cuanto más mates, más orgulloso estará Alá de ti, porque son todos unos infieles”. Probablemente, esos fulanos no tengan ni puta idea de los valores que representa el islam. Ni siquiera se habrán molestado en leer y aprender lo que otros musulmanes que probablemente habrás visto en las redes sociales, se ven obligados a defender: lo que hace DAESH no es islam. Que la integración no pasa por la desintegración. Que sí, que ellos se desintegran, porque creen tener libertad para morir, y lo que es peor: creen que nos la quitan, pero no. Porque por mucho que hagan, a nosotros nos va la fiesta.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Primo hermano de Rivera.

Se habla de regeneración, pero cada vez está más claro que si nosotros no lo remediamos, tendremos un gobierno ultraconservador durante los cuatro próximos años. Espero equivocarme.

En todas las conversaciones sobre memoria histórica que hemos podido oír durante los últimos años en la radio o en la tele existía un componente burocrático o administrativo que utilizaban como argumento todos esos que, en el fondo de su corazón, lo que hacen es añorar los tiempos en los que una dictadura (no lo olvidemos) controlaba a fuego lento la salsa del cocido para que no les quedase demasiado gorda. Mucho más lento que el fuego rápido que acabó con miles de personas por no comulgar -en sentido literal y figurado- con unas ideas que, si bien en la sociedad demócrata pueden tenerse o no tenerse, cada día queda demostrado que pertenecen precisamente al siglo XX, o antes.

Que un Fulano, de la edad que sea, piense que España solo hay una, grande y libre. Que crea en la gracia de Dios y la Iglesia. Que le guste la tauromaquia. Que le gusten las mujeres. Que se ponga cachondo viendo desfilar a la Legión, o a su cabra. Que, en general, se sienta y se siente a gusto en su sofá con todas esas líneas rojas que la dictadura de Franco se encargó de dejar bien marcadas puede parecer lícito. Quiero decir, cada uno piensa como quiere y para gustos están los colores. A lo mejor su vida ha girado en torno a ello porque ha tenido un padre que le ha obligado a hacerlo. Sólo él lo sabe. Ahora bien, que ese Fulano no sepa nada de Historia (o sí) y no quiera ver que Dios es un invento del ser humano, ni admitir que haya gente que prefiera creer en la Ciencia. Que no admita que el animal sufre durante la corrida, independientemente de que haya vivido a cuerpo de rey (¡qué grande, Ortega Cano!). Que sea intolerante con la gente de opciones sexuales diferentes a la suya, cuando a él lo máximo que le puede pasar es que le “entre” un chico, y con decir “no” soluciona su problema. Que no admita que haya gente dentro de la disciplina de las Fuerzas Armadas (o de la Iglesia) cuyas prácticas de abuso de poder han creado cientos o miles de traumas psicológicos de los cuáles muy pocos salen a la luz. Eso no es defendible, porque no es para nada democrático. 

Dicho esto, la realidad de todos los contenidos televisivos sobre memoria histórica se ciñen a si en nosequé pueblo o ciudad se ponen o quitan placas a calles y plazas cuyos propietarios fueron personas que pensaban, en su gran mayoría, como ese Fulano. “Generalísimo Franco”, “Avenida del Ejército…”, ministros y generales varios, etcétera. Un interminable listado de nombres y efemérides que al final -o casi- de la Guerra Civil fueron ordenadas por los ganadores  estableciendo un listado de prioridades sobre qué o quién podía tener dedicada una vía pública. Entre esas categorías, por ejemplo, haber sido “Héroes de nuestra Cruzada”… Tela marinera.


Hoy veo que se les llena la boca diciendo que Mas se envuelve en la bandera cada vez que le destapan las vergüenzas bancarias en Catalunya. Hablan de secesionismo, de corrupción, de mayorías necesarias… A mí no me engañan. ¿A vosotros?… Intentan desviar el tiro para que parezca que lo bonito es permanecer unidos (que no lo dudo), pero lo hacen a la fuerza cuando deciden atacar a los catalanistas. Lo que es implanteable a estas alturas del partido es querer seguir dando vueltas en círculo al tema independentista para defender que la unidad de España reside en no hablar de “vencedores” y “vencidos”, ni de rencores o enfrentamientos cuando lo que hacen con ello es burlarse de los que lucharon precisamente para que un dictador no mandara por el desagüe la época en la que el desarrollo industrial comenzaba a lanzar un país hasta dónde nunca antes había estado. El problema es que todos esos dueños de calles vivían en la comodidad de los que se saben intocables. En aquella época de la que ahora el Partido Popular y Ciudadanos no quieren hablar se permitió sentar las bases de la España podrida que tenemos ahora. Con lo fácil que hubiera sido hacerlo bien. Y progresar. Todos. Pero es lo que tienen las guerras civiles. Gane quién gane, el que lo haga convivirá con sus enemigos. Y lo peor de todo es que parece que Albert Rivera, alguien que se erige en adalid de la regeneración, no es capaz de disimular su apoyo a aquellos homenajeados por muy bien que lo disfrace hablando. Lo corrobora además con las bombas de humo que tira cada vez que le preguntan sobre la educación y la sanidad, poniéndolas a la altura que las ha dejado el PP, vendiendo la moto día sí y día también. A ver si va a resultar que el señor Rivera es uno de esos Fulanos de los que hablábamos arriba, incapaces de admitir ciertas cosas básicas para que no le digan que, más que Rivera, parece Primo de Rivera. Primo hermano de Rivera. No es trigo limpio, sospecho… y será presidente, me temo.