viernes, 26 de febrero de 2016

GaLIGOpérnico

Se me junt√≥ todo en apenas diez d√≠as, as√≠ que decid√≠ buscar algo que los uniera... y  no se me ocurri√≥ nada mejor, ni peor, que el t√≠tulo de esta entrada. 

Despu√©s de varios meses, el pasado 11 de febrero se convocaba a los medios de comunicaci√≥n para lo que posteriormente ha sido denominado como el Nobel de F√≠sica m√°s cantado de los √ļltimos tiempos. La confirmaci√≥n de la existencia de las ondas gravitacionales -a las que alguno ya otorga caracter√≠sticas cancer√≠genas (maldita ignorancia)- suponen un cambio de paradigma en materia de Astronom√≠a que aunque Einstein lo defini√≥ con papel y boli hace cien a√Īos, no acabamos de conseguir “ver-escuchar” hasta septiembre del a√Īo pasado. Lo que el proyecto LIGO ha conseguido tiene valores intangibles para la mayor√≠a de humanos del planeta, a saber: 

(Foto: EFE)

- ¿Qu√© pas√≥?
- Había dos agujeros negros orbitándose mutuamente y se fundieron en uno.
- ¿Cu√°ndo fue eso?
- Hace m√°s de 1.000 millones de a√Īos
- ¿C√≥mo han confirmado que ocurri√≥?
- Por unas desviaciones que coinciden que se han detectado en dos observatorios -separados unos 3.000 kms. entre sí-.
- ¿De cu√°ntos mil√≠metros y segundos son las variaciones medidas?
- Los láseres son tan precisos que han detectado variaciones, en un tiempo de menos de 0,4 seg., de 0,000000000000000001 metros en 4000 metros de longitud que tiene cada brazo de los interferómetros utilizados.
- Todo muy loco ¿no?
- Bueno, todo es relativo… A m√≠ me parece m√°s loco que los pol√≠ticos espa√Īoles hayan dilapidado miles de millones de euros para enriquecerse y que, lejos de devolver lo que han robado, no tenemos ni puta idea de d√≥nde lo tienen.

LIGO es algo “entendible” si se usan t√©rminos de la calle o si te lo explican como a un ni√Īo de 5 a√Īos, pero yo no tengo ni los conocimientos como para explicarlo de manera sencilla, ni quiero quedar mal delante de los que los tienen. Hay un mont√≥n de blogs en castellano donde pod√©is echar un vistazo a las explicaciones con fotos, gifs y gr√°ficos. Si no os queda claro, preguntad a los que saben, que seguro que conoc√©is a alguien que pueda haceros un par de dibujillos explicativos. Seguramente sep√°is que un agujero negro atrapa lo que pilla, incluso otro agujero negro m√°s peque√Īo, aunque se resista, y que por eso, porque se resiste, dan vueltas uno sobre otro hasta que se funden en uno solo. Pues eso es lo que se ha detectado y sirve para demostrar que Einstein ten√≠a raz√≥n, y a partir de ahora la Astronom√≠a comienza la Era de la Observaci√≥n por Ondas Gravitacionales. Todo un mundo para ni√Īos-f√≠sicos con zapatos nuevos. 

Nicolás Copérnico
Casualmente, ese inicio de una nueva era se ha dado a conocer en una fecha muy cercana en el calendario gregoriano con el nacimiento de los dos principales baluartes astron√≥micos en la revoluci√≥n cient√≠fica del Renacimiento. El primero de ellos fue Nicol√°s Cop√©rnico, un hombre de letras que acab√≥ encontrando algo que sab√≠a que no le iba a gustar a las autoridades de la √©poca. Cop√©rnico naci√≥ un 19 de febrero en el seno de una familia acomodada. Hu√©rfano desde los 10 a√Īos, un t√≠o cl√©rigo suyo se hizo cargo de √©l inculc√°ndole un sentimiento por la Cultura que la har√≠a dar con sus huesos en la Universidad de Cracovia. En el a√Īo 1496, con todo el mundo asombrado por el recientemente descubrimiento de las Am√©ricas, llega a Italia en pleno √©xtasis renacentista para estudiar Derecho Can√≥nico en Bolonia. Aprovechando la cercan√≠a con otras ciudades, se decide a estudiar Medicina en Padua y cuando acaba la carrera se doctora en Derecho Can√≥nico por la Universidad de Ferrara en 1.503. Con ese bagaje, vuelve a Polonia, donde su t√≠o -ya obispo- le coloca como consejero de su propia corte episcopal. Quiz√° animado por el esp√≠ritu pol√≠mata de los grandes nombres renacentistas, se interesa por los cl√°sicos sistemas de astronom√≠a y llega a desarrollar una nueva teor√≠a que le pone entre la espada y la pared. Su sistema helioc√©ntrico, bas√°ndose en datos de un pasado lejano y aceptados de manera dogm√°tica porque no romp√≠a ninguna de las servidumbres humanas para con Dios, fue expuesto por primera vez en 1.507. Le bast√≥ con profundizar un poco en el registro de observaciones para darse cuenta de que el sistema ptolemaico no se soportaba: constat√≥ que la Tierra no era el centro del Universo, y que, de hecho, giraba junto con el resto de planetas alrededor del Sol. Esa demostraci√≥n le sirvi√≥ como trampol√≠n dentro del panorama astron√≥mico, y eso que el n√ļmero de copias que se circularon de aquellas afirmaciones fue relativamente testimonial. Cop√©rnico, sabiendo lo que se jugaba si sus descubrimientos llegaban a las manos equivocadas, decidi√≥ convertirse en una suerte de agujero negro de informaci√≥n, no dejando desde entonces que sus investigaciones circulasen para poder seguir inmerso en las observaciones que le permitieran concluir su trabajo. Y vaya si lo consigui√≥…

Rheticus
En 1.512 se traslada a Frauenburg (Alemania) despu√©s del fallecimiento de su t√≠o, donde desempe√Īar√° su labor como can√≥nigo… curioso, acabar siendo can√≥nigo en un sitio que se llama la “Ciudad de las Mujeres”. Pasaron 20 a√Īos hasta que sus ideales heliocentristas fueron presentados al Papa Clemente VII -contextualizando, fue el Papa que provoc√≥ el cisma anglicano negando primero el divorcio a Enrique VIII de Catalina de Arag√≥n para volver a casarse con Ana Bolena y excomulg√°ndole despu√©s rompiendo as√≠ toda relaci√≥n de la iglesia de Inglaterra con la iglesia cat√≥lica… y en esas estamos hoy todav√≠a-. Sus conclusiones no sientan del todo mal entre algunos de los cardenales, y varios a√Īos despu√©s, en 1.536, le piden que publique sus descubrimientos que por aquel momento estaban ya redactados en el “De revolutionibus orbium coelestium”. Redactados, pero no enviados a imprenta a√ļn… as√≠ de receloso estaba. El astr√≥nomo protestante Rheticus acab√≥ finalmente convenci√©ndole de publicarlo apenas unas semanas antes del propio fallecimiento de Cop√©rnico. Algunos creen que consigui√≥ convencerle dici√©ndole -y haci√©ndolo- que sus estudios ser√≠an planteados como una hip√≥tesis. 

Galileo Galilei
El otro genio, al que hoy en d√≠a seguimos recordando con cierto coraje por c√≥mo acabaron sus d√≠as, es Galileo Galilei. Naci√≥ un 15 de febrero en Pisa, pero despu√©s de ciertos vaivenes familiares su padre decidi√≥ que lo mejor para la familia era mudarse a Florencia, donde Galileo fue enviado al monasterio de Sta. M¬™ de Vallombrosa. Al igual que Cop√©rnico, comenz√≥ a estudiar  Medicina porque as√≠ lo quiso su padre, para lo que tuvo que volver a Pisa, aunque como suele pasar algunas veces, las malas compa√Ī√≠as le hicieron abandonar los estudios. En su caso, esas malas compa√Ī√≠as fueron, ni m√°s ni menos, que las Matem√°ticas. S√≠, has le√≠do bien. Comienza a interesarse por el campo de las matem√°ticas, y deviene profundizando tambi√©n en la F√≠sica ademas de en la Literatura (al fin y al cabo, todo buen cient√≠fico necesita verbo suelto para expresar con palabras lo que descubre con hechos). Lo incre√≠blemente novedoso de Galileo es que comenz√≥ a aplicar la observaci√≥n, midiendo los resultados obtenidos de condiciones experimentales controladas en una √©poca en la que la Ciencia era totalmente especulativa. No se consideraba nada que contraviniera los dogmas establecidos por Dios o por los antiguos escritos greco-romanos. Mientras trataba de conseguir un puesto como docente en las universidades de Bolonia y Padua, se ganaba la vida dando clases particulares tanto en Florencia como en Siena. No deja de ser curioso que Cop√©rnico ya estuviera estudiando en ambas unos a√Īos antes; finalmente es en su Pisa natal donde consigue plaza en el a√Īo 1.589. Sin embargo, en 1.592 le asignan la c√°tedra en la Universidad de Padua y durante aproximadamente una d√©cada disfruta aplicando ese “m√©todo” desarrollando una serie de ideas y estudios sobre el movimiento que utilizar√° en sus “Discursos y demostraciones matem√°ticas en torno a dos nuevas ciencias”.

Acuarelas de las fases de la Luna.
¿C√≥mo fue posible que Galileo observase la Luna, las fases de Venus o los cuatro sat√©lites jovianos? Todo comenz√≥ durante un viaje a Venecia en el verano de 1.609, en el que le hablaron de un nuevo invento que un holand√©s hab√≠a mostrado al pr√≠ncipe Mauricio de Nassau: el anteojo. Galileo enseguida se dio cuenta de las posibilidades que ten√≠a aquel aparato y centr√≥ sus esfuerzos en mejorarlo para convertirlo en un conjunto de lentes, literalmente, en un telescopio. En medio a√Īo de trabajo, consigue crear un aparato que en apenas un mes le proporciona datos suficientes para confirmar que sus observaciones ten√≠an m√°s cabida bajo el paraguas heliocentrista de Copernico que bajo el vigente sistema ptolemaico. Descubre que la Luna no es una esfera perfecta (tal y como atribu√≠a Arist√≥teles al global de los cuerpos celestes), descubre que cuatro sat√©lites orbitan alrededor de J√ļpiter (por lo que ya no todo el Universo giraba en torno a la Tierra) y descubre tambi√©n las fases de Venus, con lo que no le queda m√°s remedio que considerar sus resultados como una confirmaci√≥n emp√≠rica del heliocentrismo copernicano. Se vio en la necesidad de compartir sus descubrimientos y para ello escribi√≥ el “Sidereus nuncius”, escrito a la atenci√≥n Cosme II de M√©dici. Incluso en el documento denomina “planetas mediceos” a los sat√©lites jovianos en un intento por dulcificar su regreso a la Toscana en un futuro, y sabedor de que, tras sus confirmaciones, la Inquisici√≥n -mucho m√°s presente en la monarqu√≠a toscana que en la rep√ļblica veneciana- pod√≠a, como a√Īos m√°s tarde hizo, juzgarle por ello.

Academia dei Lincei
En septiembre vuelve a Florencia para quedarse. Con un control cada vez mayor de sus avistamientos, viaja a Roma para ense√Īar a Francesco Cesi las observaciones de unas manchas que vio en el Sol y que el jesuita alem√°n Scheiner afirmaba que eran cuerpos celestes interpuestos entre √©l y la Tierra en una publicaci√≥n que vio la luz m√°s o menos a la vez que la de Galileo de 1.613 (tuvieron serias contingencias por ello). La demostraci√≥n galileana acab√≥ convirti√©ndole en miembro de la que se considera primera sociedad cient√≠fica de la historia: la Accademia dei Lincei. Con una trayectoria como la suya, sigue escribiendo y observando todo cuanto puede hasta que en 1.613 publica la “Historia y demostraci√≥n sobre las manchas solares y sus accidentes”. Ese escrito fue la gota que colm√≥ el vaso y lo que la Inquisici√≥n acabar√≠a considerando como prueba a√Īos despu√©s. En aquel momento, y desde hacia casi diez a√Īos, Kepler ya hab√≠a recibido en una carta de Galileo todas las conclusiones que le hicieron darse cuenta de la importancia de tener un buen telescopio. Durante los a√Īos posteriores a la publicaci√≥n, los comentarios y cr√≠ticas a su trabajo no hicieron sino aumentar las ganas de Galileo por explicar que ciencia y religi√≥n deb√≠an desligarse de una vez por todas. En un intento por conseguir apoyos nobles, escribe la “Carta a la se√Īora Cristina de Lorena, gran duquesa de Toscana”, pero le sirvi√≥ de poco ya que era una gran devota. A pesar de que el pueblo entendiera sus explicaciones, la Iglesia le reclam√≥ en 1.616 una que pudiera dejar el caso cerrado sin que llegara la sangre al r√≠o, o la carne a la hoguera mejor dicho. El tribunal no acept√≥ las evidencias y, m√°s a√ļn, el 23 de febrero declararon como “falso y opuesto a las Sagradas Escrituras” el sistema heliocentrista e invitaron a Galileo Galilei a no ense√Īar p√ļblicamente lo copernicano.

El cambio de Papa hacia uno m√°s condescendiente y tolerante que el que hab√≠a hizo que los acad√©micos le dedicaran incluso una de las publicaciones del pisano: “El ensayador”, fruto de otra de sus refriegas ideol√≥gicas con otro miembro del clero. Las consecuencias de la llegada de Urbano VIII, una situaci√≥n proclive a la transigencia que Galileo aprovech√≥ para editar en 1.632 el “Dialogo sobre los dos m√°ximos sistemas del mundo”, donde Simplicio y Salviati defend√≠an los principios aristot√©licos y los de nuevo cu√Īo respectivamente para que Sagredo se formara una opini√≥n en base a ellos. Obviamente, a la Iglesia no le gust√≥ nada que Salviati quedara por encima de Simplicio y un a√Īo despu√©s Galileo acab√≥ de nuevo citado en Roma para, esta vez s√≠, sufrir la ira del tribunal. Le condenaron a prisi√≥n perpetua por desacato de la admonici√≥n de 1.616, despu√©s de un humillante interrogatorio que dur√≥ 20 d√≠as. Dicen que fue ah√≠ donde, despu√©s de renunciar tal y como le hab√≠an pedido, pronunci√≥ la famosa frase “Eppur si muove!” mientras golpeaba el suelo con el pie. Como castigo piadoso, y dada la edad que ten√≠a no pis√≥ la c√°rcel, y fue una especie de arresto domiciliario en su casa de Arcetri, cerca del convento donde hab√≠a ingresado y fallecido a√Īos atr√°s su hija favorita. All√≠, con el peso de los a√Īos, medio ciego y con artritis, consigui√≥ acabar la obra en la que abri√≥ las puertas de la Matem√°tica y la F√≠sica aplicadas al movimiento: “Discursos y demostraciones matem√°ticas en torno a dos nuevas ciencias referidas a la mec√°nica y a los movimientos locales”. Muri√≥ de muerte natural, la madrugada del 9 de enero de 1.642.
"Galileo ante el santo oficio" por Joseph-Nicol√°s Robert-Fleury
Espero que este repaso a las biograf√≠as de dos grandes mentes os haya gustado. Ha sido pura coincidencia de fechas lo que me ha hecho escribir esta entrada. Una de las primeras cosas que pens√© al enterarme de que los interfer√≥metros del proyecto LIGO hab√≠an detectado la fusi√≥n de dos agujeros negros en uno solo fue que a lo mejor uno de ellos era Cop√©rnico y el otro Galileo, ¿os les imagin√°is? agarrados de las manos dando vueltas y vueltas uno sobre el otro hasta fundirse en un estruendoso abrazo. Sus vidas tuvieron algunas cosas en com√ļn, y ambos supieron anteponer el nombre de la Ciencia al de la fe. Ser√≠a Newton, entre otros, quien cogiera el testigo para seguir ayud√°ndonos a entender todo ese Universo de lo que estamos rodeados.

jueves, 11 de febrero de 2016

La Prima Donna

Los hermanos Herschel formaron un formidable equipo de trabajo.
Esta entrada es la que, despu√©s de recibir tan s√≥lo un 2% de los votos en una encuesta twittera, me he visto en la obligaci√≥n de hacer. Las otras tres opciones sobre qui√©n era mi #WomenInSTEM eran Rosalind Franklin, Marie Curie e Hipatia (sobre la que he publicado “La conCiencia femenina”). Por eso, porque realmente la gente -en general- no sabe qui√©n fue Caroline Lucretia Herschel, me he decidido a escribir esto.

Estamos en la Europa de mediados del siglo XVIII, con la Revoluci√≥n Francesa en ciernes, Thomas Wright sugiriendo que la V√≠a L√°ctea es un complejo sistema de estrellas con forma de espiral donde se encuentra el Sistema Solar, Benjamin Franklin inventando el pararrayos y los reyes de Espa√Īa y Portugal reparti√©ndose Am√©rica del Sur.

Caroline nace en Alemania en 1.750, al amparo de una familia acomodada pero estricta en las costumbres de la √©poca, al menos por parte de su madre. Como si una madre machista fuera poco, la buena de Caroline padece durante su infancia los efectos de la viruela y el tifus, a  consecuencia de las cu√°les queda marcada f√≠sicamente de por vida. Su crecimiento no es el que debiera, y la cara guardar√° para siempre las cicatrices. Escud√°ndose en su aspecto f√≠sico y su mente retrograda, la madre apuesta por que nunca se unir√° en matrimonio y le confiere como √ļnicas capacidades para poder ser ama de casa las de leer y escribir, algo que ense√Īa a su hermana tambi√©n. Su padre, militar y m√ļsico, no lo cree as√≠ e intenta inculcarle los valores de la Ciencia en la medida de lo posible.

Cuando ten√≠a 12 a√Īos, la muerte del padre, √ļnico soporte moral, quien le ense√Īaba m√ļsica e introduc√≠a en la observaci√≥n del cielo la obliga a prestar dedicaci√≥n exclusiva al cuidado de sus hermanos (por orden de su madre, claro est√°). Tiene que pasar una d√©cada para que su hermano William -del que posteriormente hablaremos- convenza a su madre de que la muchacha vaya a Inglaterra a vivir con √©l a Inglaterra, donde su carrera musical como director de orquesta le permite ciertas bondades. As√≠, Caroline llega al Reino Unido para servir a su hermano, pero con ciertas libertades impensables de haber continuado en Hannover retoma su romance con la m√ļsica destacando como soprano. 

La convivencia entre ambos hermanos era buena. William comenzaba por aquel entonces a dedicar cada vez m√°s tiempo a la astronom√≠a y el poco tiempo que le sobraba lo empleaba ense√Īando ingl√©s a su hermana. Ella, paulatinamente, recordando las indicaciones que en su d√≠a le mostr√≥ su padre, comienza a interesarse por la astronom√≠a, las matem√°ticas, el √°lgebra… Conceptos todos impartidos por su hermano. As√≠, en t√°ndem, van gestando una de esas historias fraternales que permiten avanzar a pasos agigantados.

Jorge III de Inglaterra 
El salto cualitativo lleg√≥ en el a√Īo 1.781. Tras estar una temporada observando el movimiento de un cuerpo celeste, William no acababa de ver en su telescopio la cola de lo que pens√≥ durante mucho tiempo que era un cometa, por lo que concluy√≥ que se encontraba ante un nuevo planeta. La comunidad astron√≥mica decidi√≥ darle el honor de bautizarlo y despu√©s de alguna que otra reflexi√≥n filos√≥fica argument√≥ que “la estrella de Jorge” era un nombre digno para honrar a su -actual- rey Jorge III. El rey le nombr√≥ Astr√≥nomo Real con un salario de 200 libras al a√Īo. Hab√≠a descubierto Urano. Ese impulso fue suficiente para que ambos abandonasen sus carreras musicales y se dedicaran por completo a la astronom√≠a. As√≠, ella colabor√≥ en la construcci√≥n de los telescopios con su hermano, la planificaci√≥n de observaciones, c√°lculos de estrellas de referencia, etc… mientras el realizaba sus publicaciones (con los datos que ella detallaba minuciosamente). Entre los dos descubrieron miles de c√ļmulos de estrellas, y el 1 de agosto de 1.786 Caroline descubri√≥ lo que bautizaron como “el cometa femenino”. Ese el fue el primero de ocho, y tambi√©n le sirvi√≥ para recibir una asignaci√≥n de 50 libras anuales con el consiguiente reconocimiento cient√≠fico y la posibilidad de cierta independencia. Dicho esto, podr√≠amos decir que fue una de las primeras, si no la primera, mujer que cobr√≥ alg√ļn tipo de emolumento por su labor cient√≠fica. Su lista de descubrimientos sigui√≥ creciendo con galaxias, c√ļmulos y nebulosas; y, por supuesto, la de reconocimientos: condecoraciones, menciones honor√≠ficas (por veto a las mujeres, todav√≠a), o la medalla de oro de la Royal Astronomical Society (hasta 1.996 no fue concedida a otra mujer).

Caroline falleci√≥ a los 97 a√Īos, en su Alemania natal donde hab√≠a vuelto tras la muerte de su hermano. Hoy, tras demostrar al mundo de lo que fue capaz, un cr√°ter en la Luna lleva el nombre de la Prima Donna Astronoma profesional y el asteroide Lucretia lleva su segundo nombre.


Fuente: A hombros de gigantes (RTVE).

La conCiencia femenina

"La escuela de Atenas" de Rafael contiene entre las personalidades representadas a la joven Hipatia.
Alejandr√≠a, siglo IV. El dorado Egipto romano, mezcla de civilizaciones, se zambulle en la convulsi√≥n viendo c√≥mo el Imperio Romano se parte por la mitad, despu√©s de que Constantino I se hubiera convertido al cristianismo y se llevara la capital de “su parte” a Bizancio, a la que rebautizarla como Constantinopla. La imponente torre reconocida como una de las siete maravillas del mundo antiguo que sirve como referencia a las embarcaciones en su aproximaci√≥n a la ciudad, edificada en la isla de Pharos -y que posteriormente dar√≠a nombre a ese tipo de construcciones hasta nuestros d√≠as- lleva siglos observando todo lo que acontece en la ciudad. Nada le extra√Īa… aunque, √ļltimamente, desde que la libertad de culto se ha instaurado, no le gusta c√≥mo ha visto mermada la presencia social de ese grupo de gente que quiere pensar en el por qu√© de las cosas, en favor de toda clase de obispos y monjes que han emergido tras verdaderas batallas para predicar el cristianismo en cualquiera de sus vertientes. La problem√°tica en ese momento surge de la interpretaci√≥n de lo que se considera “cristiano”; es decir, antes de la conversi√≥n de Constantino ya exist√≠an cristianos, que ahora no quieren ser subyugados a lo establecido por el Imperio. Son cristianos “independientes”. No obstante, est√°n viendo c√≥mo los predicadores reciben los honores patrios por hacerlo en nombre, ya no de Dios, sino del propio poder pol√≠tico. Dominan los tiempos. El tiempo. Y las masas. A finales de siglo, Te√≥filo es uno de ellos. Es intolerante, vehemente, y por desgracia para aquellos que no comulgan su doctrina, implacable. 

Rachel Weisz como 
Hipatia en la pel√≠cula 
"Agora" de Amen√°bar
En ese escenario, sin sitio para la Filosof√≠a, ni la Ciencia, acorralados por el aborregamiento religioso que obedece sin preguntar, la figura de una mujer, implicada en cosas que no debe si quiere llevar una vida tranquila, emerge de manera brillante en el amplio sentido de la palabra. Es Hipatia. Hija de Te√≥n, un c√©lebre hombre de ciencias que no duda -¡ojo! en pleno siglo IV- en transmitir a su hija los conceptos que √©l mismo inculca a sus disc√≠pulos; tanto de matem√°ticas, como de f√≠sica o astronom√≠a. La vida en un ambiente cultural y la inteligencia de Hipatia hacen el resto. Con el paso del tiempo, ayuda a su padre (e incluso algunos afirman que hay escritos atribuidos a Te√≥n que son realmente de ella), avanza en campos como la tecnolog√≠a desarrollando algunos dise√Īos impensables para la √©poca, y comienza tambi√©n a ampliar sus conocimientos sobre Humanidades: religi√≥n -a pesar de ser pagana-, pol√≠tica, oratoria, filosof√≠a Neoplat√≥nica… Tanto es as√≠, que su fama trasciende fronteras y a su casa, donde imparte las clases, llegan alumnos desde todas partes. A pesar de todo, es capaz de compaginar su docencia con estudios y comentarios a la  “Aritm√©tica” de Diofanto de Alejandr√≠a, “Las c√≥nicas” de Apolonio de P√©rgamo e incluso hay quien dice que hasta a algunos de los trabajos astron√≥micos del propio Ptolomeo. Adem√°s, Hipatia es una excelente editora, compiladora y protectora de todos esos antiguos manuscritos.  

Recreación del imponente faro de Alejandría
[tubajomundo.blogspot.com]
El faro sobrevive a otro cambio de siglo que transcurre de la misma manera que el anterior, y ya acumula casi 700 a√Īos. El ortodoxo Te√≥filo es sustituido al morir en el a√Īo 412 por su sobrino Cirilo, si cabe m√°s vehemente y fan√°tico que √©l. Con el imperio fragmentado f√≠sica y culturalmente, la religi√≥n -el Patriarcado- pugna con la Prefectura del Imperio, encarnada en Orestes, disc√≠pulo de Hipatia para ver qui√©n toma el control de la ciudad y se inicia una persecuci√≥n implacable contra los versos sueltos paganos de los que ella era estandarte en la ciudad; y lo era hasta tal punto que, finalmente, la pol√≠mata alejandrina sufre el fervor de las masas (dicen unos) o de la propia guardia de Cirilo (dicen otros) y es salvajemente asesinada, seg√ļn se narra en los textos de la √©poca. Asaltada cuando vuelve de camino a casa en su carruaje, es atada a √©l y arrastrada por las calles hasta llegar a lo que en aquel entonces es la Catedral de Alejandr√≠a, donde con -probablemente- tejas rotas y conchas de ostras es desnudada y descuartizada. Despu√©s de tama√Īa barbarie y para que nadie pueda rescatar esos restos, son quemados en el Cinareo.

Ese tr√°gico final no dej√≥ indiferente a nadie. Muchos cristianos vieron colmada su sed anti-pagana con la muerte de Hipatia, otros pensaron que fue un aviso de Cirilo a Orestes… pero, sin duda, lo que qued√≥ reflejado en los libros para los que hemos llegado despu√©s es que su muerte fue una sinraz√≥n por la defensa de la Raz√≥n. Un despertar de la conciencia para tantos y tantos hombres que con el paso del tiempo admitieron la evidencia. No cabe una Ciencia sin mujeres.