jueves, 17 de noviembre de 2016

@HdAnchiano en Principia.io

Esta es la entrada n√ļm. 100 de este blog, y la utilizar√© precisamente para presentar la primera en Principia Magazine.

En abril del a√Īo 2014 cre√© un blog para dejar, en un principio, mis pensamientos o, mejor dicho, mi malestar con la situaci√≥n que desde hac√≠a ya un tiempo se viv√≠a en Espa√Īa. La bilis, que dice un buen amigo m√≠o. Una bit√°cora para que si alg√ļn d√≠a padezco alg√ļn tipo de amnesia, poder leer desde la perspectiva de mucho tiempo despu√©s todo lo que ha pasado en el pa√≠s durante La Innombrable. La actualidad en el plano pol√≠tico era tan divertida que me daba para un art√≠culo a la semana. Abr√≠a el navegador, entraba al blog, vomitaba, publicaba y volv√≠a a la realidad de la que me hab√≠a evadido ese rato. Pas√≥ el tiempo y, por motivos de agenda, me vi malpariendo art√≠culos para seguir aquel ritmo.

Un buen d√≠a, despu√©s de ver que s√≥lo con mirar el interfaz de blogspot me aburr√≠a, investigu√© un poco para ver qu√© otras plataformas hab√≠a en la red. Me qued√© con Blogger, y aqu√≠ sigo. Fue entonces cuando empec√© a alternar opiniones exclusivamente pol√≠ticas con peque√Īas p√≠ldoras. Historias de ciencia, que coincid√≠an siempre con alg√ļn evento relacionado. Poco m√°s tarde, a finales de 2015, y con el subid√≥n subcut√°neo del #Naukas15, decid√≠ hacer una encuesta para que fuesen mis seguidores quienes dirigieran el rumbo del blog. ¿Pol√≠tica o Ciencia? La victoria fue abrumadora para la Ciencia (hablando en datos: votaron aprox. un 10% de mis seguidores por aquel entonces, y el resultado creo recordar que fue 87%-13%), as√≠ que en diciembre de 2015 me puse manos a la obra para tratar de encontrar eventos a lo largo de 2016 que me permitieran contar lo que pasaba en materia espacial, coment√°ndolos con relaci√≥n a la mitolog√≠a presente en los nombres de las misiones, sondas, cuerpos celestes... Poco a poco, con ayudas impagables que jam√°s olvidar√© en materia de difusi√≥n. Gracias, chic@s.

Combinaba la actividad del blog con la de Twitter, y con algo menos de presencia por motivos puramente cronom√©tricos en Facebook, Instagram o Google+. Eso s√≠, creciendo en visitas y en followers. Dos a√Īos -y pico- despu√©s, dos Naukas -y pico- despu√©s, montones de desvirtualizaciones despu√©s, un d√≠a recib√≠ un mensaje privado en el que me preguntaban si estar√≠a interesado en colaborar con Principia.io, una revista de divulgaci√≥n virtual y en papel, de la que forma parte todo un elenco de expertos en qu√≠mica, biotecnolog√≠a, f√≠sica, biolog√≠a, geolog√≠a... Despu√©s de un momento de v√©rtigo, fue el propio Quique (de Principia) quien me anim√≥ a dar el paso. De repente, lo que hab√≠a empezado en 2014 como un desahogo personal, se hab√≠a convertido en una manera de contar a miles de personas cosas que -ojal√°- les ayudasen a entender conceptos que en su d√≠a a muchos  nos ense√Īaron como por aburrido imperativo educativo. Fruto de esa colaboraci√≥n, y gracias al trabajazo de la gente de Principia, me complace presentaros el resultado: "Los principios en Principia", ilustrado por @juligut. En la era del video a la que hemos sido arrojados como si fuera un salto al vac√≠o, trato de explicar las leyes de Newton con unos cuantos v√≠deos encontrados en la red de redes. Har√© lo posible por que sea el primero de muchos y me conformo con que al menos ayude a una persona de las que lo lean. 


miércoles, 9 de noviembre de 2016

El desuso del deshuso.

Rotaci√≥n y traslaci√≥n conviven. Llevan ah√≠ desde hace miles de millones de a√Īos. La Tierra, ensartada cual espeto por los polos y, como atada al Sol (tambi√©n en movimiento) con una cuerda, completa giros que hace siglos conseguimos descubrir y controlar porque en ello iba la supervivencia como especie. Al menos desde la aparici√≥n de la agricultura. Millones de a√Īos de evoluci√≥n desarrollada en funci√≥n de unos comportamientos guiados por la Pachamama. Era simbiosis. Ahora parasitismo. Conseguimos destripar secretos inimaginables, que nos sirvieron de mucho. Preguntas con respuesta, ¿qu√© m√°s queremos?

En alg√ļn momento, en alg√ļn lugar, alguien mirar√≠a fijamente a la Luna pregunt√°ndose qu√© era o por qu√© desaparec√≠a durante el d√≠a. No dudo que con el Sol pasara a la inversa, con la diferencia de que √©ste dejar√≠a unos cuantos ciegos por el camino… pero eso lo supimos despu√©s. Sin embargo, el ser humano sent√≠a que deb√≠a controlar el tiempo desde hace miles de a√Īos. Fue trending topic en unas cu√°ntas √©pocas de la Historia, cuando se dieron cuenta de que el calendario necesitaba medidas m√°s precisas; aunque no todos los relojes fueron como los que estamos acostumbrados a manejar hoy en d√≠a. No.

Al principio, la falta de medios hac√≠a pensar a los encargados del tema en formas de repetici√≥n que pudieran entender, y contar. Unidades de medida arcaicas, pero unidades al fin y al cabo. Los egipcios, por ejemplo, inventaron las clepsidras, recipientes con un orificio en su base que eran llenados de agua para medir el tiempo que hab√≠a transcurrido en hacer algo con lo que la vasija se hab√≠a vaciado. Desde luego, algo mucho m√°s sofisticado que los calendarios de siembra y recogida empleados hasta aquella fecha. 
Imagen: classicsalaromana
Imagen: isndf.com.ar
Pasaron los siglos y los sabios del Medio Oriente idearon una manera diferente para medir el tiempo: el reloj de sol. A veces me pregunto qu√© hubiera sido de la humanidad sin los avances aportados por el mundo √°rabe. Aprendieron a medir el tiempo solar, que se define como el tiempo que est√° comprendido por la posici√≥n del Sol en el cielo, considerando su punto m√°s “alto” como el mediod√≠a. Despu√©s de dos mil a√Īos, en la Edad Media se crearon los relojes de arena. Recipientes de cristal en forma de doble embudo contrapuesto por donde la arena pasa de uno a otro. Durante mi visita al Alc√°zar de Segovia nos contaron que el que hab√≠a en la sala de recepciones se usaba para delimitar la duraci√≥n de las instancias ante los reyes. 

Foto: elzo-meridianos.blogspot.com.es
Pero no fue hasta el a√Īo 1.884, en plena Revoluci√≥n Industrial, que el entonces presidente de los EEUU Chester A. Arthur solicit√≥ abiertamente que tuviera lugar una conferencia a nivel mundial en Washington D.C. a la que asistieron miembros de 25 pa√≠ses. Con la aparici√≥n y apogeo del ferrocarril, se dieron de bruces contra algo que hasta el momento nunca se hab√≠a tenido en cuenta: el ferrocarril permit√≠a cubrir largas distancias en “demasiado poco” tiempo con respecto a los medios de la √©poca. Por ello, era necesario establecer un sistema de medici√≥n com√ļn en todas partes, de manera que se permitiera estandarizar las l√≠neas en funci√≥n de su localizaci√≥n. La decisi√≥n fue quasi ecu√°nime. Sabiendo que los d√≠as tienen 24 horas, se dividir√≠a la Tierra como si tuviera el aspecto de una naranja -pelada-, en gajos. Uno por cada hora. Y establecieron un Meridiano 0 (del lat√≠n meridies, traducible como “mediod√≠a”), a partir del cu√°l contar las horas hacia el este (+1) o hacia el oeste (-1). Entre tres lugares propuestos (uno de ellos en El Hierro canario), al final el Meridiano 0 quedaba definido por el arco que pasa por el Polo Norte, el Real Observatorio de Astronom√≠a de la ciudad brit√°nica de Greenwich y el Polo Sur. A partir de √©l, los dem√°s, en divisiones de 15¬ļ, que es el resultado de dividir los 360¬ļ de la circunferencia terrestre entre 24 semicircunferencias.


Este breve resumen de la historia del tiempo, de los relojes y de las mediciones, nos sirve para tener formada una opini√≥n cuando nos digan que en pleno siglo XXI es posible que haya pa√≠ses que no est√©n alineados con el meridiano que les corresponde de manera "f√≠sica", y a preguntaros qu√© motivos mantienen a Espa√Īa donde no debiera. Tendemos a asumir que como tenemos las cosas desde que nacemos, no es necesario preguntar nada. T√ļ a callar. Sigue empujando para que gire la rueda y lim√≠tate a no molestar. No obstante, hay quienes no pueden callarse. Hay quienes desean que si aceptan algo, sea con conocimiento de causa. A veces, causas perdidas… como puede ser el caso. Dicho esto, repito ¿por qu√©? La raz√≥n de que estemos desubicados desde marzo 1.942 es, ni m√°s ni menos, la deferencia de Francisco Franco para con Adolf Hitler. No s√© si en un alarde de adivinaci√≥n, pensando que si Alemania ganaba la 2¬™ Guerra Mundial, sacar√≠a algo de ello… o por simple bajeza de miras, aceptando a Adolf como leg√≠timo dominador. Los brit√°nicos tambi√©n “se colocaron” en esa zona horaria, pero por pura necesidad: el control/sincronizaci√≥n de los bombardeos. Ahora bien, en 1945, con la victoria aliada, volvieron a retrasar sus relojes a la hora GMT (Greenwich Meridian Time), basada en el Meridiano 0. Espa√Īa huy√≥ hacia adelante en ese sentido y prefiri√≥ seguir viviendo “a contraluz” ampar√°ndose en el manido argumento del ahorro energ√©tico. Sin embargo, es “la herencia recibida” la que lo ha perpetuado y, por desgracia, los del PP se llevan tan mal con la Ciencia que quiz√° la mejor de las explicaciones no les convenza de que lo ideal ser√≠a volver al horario GMT0… y s√≥lo cambiando algunas costumbres dejemos de ser unos campeones en obesidad infantil o fracaso escolar. Esperemos que no tengamos que volver a las clepsidras o los relojes de sol. Lo cierto es que son muy pocos los lugares del mundo donde un pa√≠s casi entero permanezca en la zona horaria que no le corresponde. Spain is different.