viernes, 6 de enero de 2017

Lucy, Atapuerca, Miguelón y otras chicas del montón.

A veces tenemos tan cerca las cosas, que con el cl√°sico «Ya ir√©.» cerramos de un portazo experiencias que deber√≠amos haber disfrutado hace mucho tiempo. Ayer aprovech√© una coincidencia para acercarme a Burgos junto con dos amigos y pasar la ma√Īana en el Museo de la Evoluci√≥n Humana.

El museo no tiene pérdida: nada más cruzar la Pza. Mío Cid con su imponente estatua a lomos de Babieca, y el puente de San Pablo, basta con mirar a la izquierda. Ahí, junto a la rampa de acceso al edificio, nos da la bienvenida el cráneo metálico obra de Javier Muro. Una vez dentro, un enorme mural con periodos y especies de homínidos nos recibe para (intentar) situarnos en contexto.


Una de las cosas m√°s complicadas para los no iniciados en cualquier ciencia de tratamiento de restos es asimilar el concepto del tiempo. Nuestra vida dura, de media, 80 a√Īos y ese simple hecho nos diluye el cerebro cuando vamos a√Īadiendo ceros a la derecha al hablar de sucesos ocurridos hace mucho-mucho tiempo. Concebimos 80 y 800 a√Īos, podemos llegar a entender lo dif√≠cil que ser√≠a la vida hace 8000, se nos calienta la cabeza pensando en 80000 y nuestra cerebro explota cuando nos hablan de 800000 a√Īos o peor, 8 millones. Los profesores universitarios tienen la misi√≥n de que los futuros t√©cnicos en esas materias renieguen de su interiorizado concepto de tiempo «biol√≥gico», para que comprendan medidas temporales much√≠simo mayores. Como prueba de ello, puedes echar un vistazo a este mural donde se nos dice qu√© y cu√°ndo fue cada cosa.


El museo comprende tres plantas de exposici√≥n permanente donde se pone en contexto la zona de los hallazgos de Atapuerca, se explica la historia de los principales yacimientos, los detalles de cada parte investigada, los diferentes climas a lo largo de la Prehistoria, una muestra de hom√≠nidos a tama√Īo natural -entre los que se encuentran @LucyMEH y @MiguelonMEH-, posibles escenarios de asentamientos, herramientas, complementos ornamentales, recipientes, alimentaci√≥n, salas oscuras que reproducen p√≠ldoras de 3-5 min., reconstrucci√≥n de cabezas a partir de las piezas encontradas… y huesos. Muchos huesos. Humanos y animales. Sorprende ver c√≥mo en apenas 10 metros de exposici√≥n pueden apreciarse restos √≥seos animales de especies tan diferentes como ciervo, tortuga, musara√Īa, rinoceronte, le√≥n, oso, bisonte… Pero sorprende a√ļn m√°s saber que en la Sima de los Huesos conviven restos que comprenden un periodo cercano a un mill√≥n de a√Īos (!!!). Una aut√©ntica barbaridad, que hace del lugar un sitio √ļnico en el mundo. Para comprender el valor que eso supone, basta decir que si el conjunto de restos f√≥siles de ciertos periodos de la prehistoria encontrados en todo el mundo son el 100%, lo encontrado en la sierra de Atapuerca constituye casi el 84% del total; y todo porque el Corredor de la Bureba era el puesto de paso perfecto entre lo cant√°brico y lo iberico, por un lado, y lo atl√°ntico y lo mediterr√°neo, por otro. 

Por alguna raz√≥n, ese punto exacto de la geograf√≠a se convirti√≥ en el lugar donde asentarse durante cientos de miles de a√Īos para todos los grupos que, de una manera o de otra, pasaban por ah√≠. El desarrollo geol√≥gico de la zona fue determinante para que todos los grupos tribales que pasaban por ah√≠ decidieran quedarse. As√≠ nos lo explican varios paneles en la Planta -1, describiendo el tipo de roca de Atapuerca, los motivos de las formaciones k√°rsticas, los descubrimientos de los principales yacimientos, y dos salas  oscuras con restos de la Trinchera del Ferrocarril y la Sima de los Huesos. Adem√°s, se muestran restos de utensilios empleados por pobladores m√°s recientes que aquel Homo antecessor de entre 50000 y 7000 a√Īos de antig√ľedad. Tambi√©n hay una zona de recreaci√≥n para ver el proceso de un descubrimiento desde el campo hasta el laboratorio.


En la Planta 0 nos espera una suerte de Stonehenge con hom√≠nidos en el que nos explican las diferencias y caracter√≠sticas frente a unas esculturas hiperrealistas de diferentes especies que han contribuido al desarrollo evolutivo, entre las que est√°n @LucyMEH y @MiguelonMEH, sin tener que estar necesariamente relacionados entre s√≠, ni con nosotros. En esa planta lo primero que nos cuentan es qu√© es el Homo sapiens, qu√© nos diferencia del resto de grandes primates -chimpanc√©, gorila, orangut√°n y bonobo- y qu√© consecuencias tiene ser como somos. A un lado de esa circunferencia hay una secci√≥n de considerables dimensiones de un barco bergant√≠n, como peque√Īo homenaje a la tripulaci√≥n del HSM Beagle que fue con Charles Darwin en las expediciones donde concibi√≥ su teor√≠a de la evoluci√≥n, y al otro un cerebro enorme junto con una parte dedicada a Ram√≥n y Cajal, premio Nobel de Medicina por lo que aport√≥ a la neurociencia hace ya m√°s de un siglo.

La imagen panorámica muestra la circunferencia de homínidos.
Subiendo a la Planta 1 nos encontramos con una sala donde se resume la importancia del fuego en la evoluci√≥n, y zonas de explicaci√≥n gr√°fica en las que vemos c√≥mo el ser humano que hoy somos, fue en un principio esa esencia de querer mejorar a base de la experiencia y la exploraci√≥n… por supuesto con alg√ļn que otro golpe de fortuna. El subir a la colina para ver qu√© hab√≠a al otro lado. Muchas veces hemos o√≠do que los primeros hom√≠nidos empezaron a desarrollarse verdaderamente cuando comenzaron a cazar y sembrar. La caza y la agricultura, como dos pilares del desarrollo evolutivo. Sin embargo, hay que dar un paso atr√°s para ver en perspectiva que los bichos con los que tuvieron que competir, por ejemplo, para cazar, eran mucho m√°s bestias que ellos. Al fin y al cabo, los hom√≠nidos no ten√≠an garras, no ten√≠an cuernos, ni colmillos, no corr√≠an excesivamente r√°pido… vamos, que hasta eran una presa f√°cil de los depredadores de la √©poca. Sea cual fuere la √©poca. Lo que verdaderamente les permiti√≥ en un momento dado dominar su entorno fue la tecnolog√≠a. A su nivel, pero tecnolog√≠a a fin de cuentas. Es sorprendente que los antepasados nuestros que habitaron en el cuerno de √Āfrica, fueron capaces de adaptarse sin tener «nada m√°s» que un cerebro cada vez m√°s grande, una dieta m√°s variada y el asombroso bipedismo. La agrupaci√≥n de individuos en sociedades cada vez m√°s complejas, donde se cocinaba la carne, se cazaba de manera m√°s sofisticada, se cuidaba de los enfermos, se sopesaba el canibalismo en funci√≥n de la coyuntura y muchas cosas que hoy nos parecen impensables que hicieran, pero cuyos indicios as√≠ parecen confirmar.  El recorrido de esta planta finaliza en la parte que m√°s de cerca nos toca: el holoceno. O sea, la √©poca del pastoreo y el desarrollo material neol√≠tico. 

Por √ļltimo, nos recomiendan una vista del museo desde la Planta 2. Se ven cuatro diferentes ecosistemas que existieron en la sierra de Atapuerca, donde gracias a la realidad aumentada podemos disfrutar a√ļn m√°s de la explicaci√≥n. Los √°rboles que se ven desde ah√≠ est√°n tratados, pero son reales. De izquierda a derecha, vemos primero el clima que disfrut√≥ el Homo antecessor (hace 850000 a√Īos) m√°s c√°lido que los dem√°s, pasando por el del Homo heidelbergensis (hace 600000 a√Īos) que tiene un cariz m√°s atl√°ntico, con bosques frondosos, o el paisaje mezcla de atl√°ntico y mediterraneo (350000 a√Īos) que se parece bastante al actual en cuanto a flora. Por √ļltimo, tenemos el fr√≠o clima de los Neanderthales (hace 60000 a√Īos) t√≠pico de √©pocas glaciares.

Imagen: slideshare.net
Hasta aqu√≠, he de decir que entramos en el museo a las 10h y salimos a las 14:15h, gracias a las charlas de 15´ alargadas hasta la media hora por parte de la gu√≠a, Celia, que nos cautiv√≥ con su manera de contar tantas cosas en tan poco tiempo, dejando clara la sensaci√≥n de que le apasiona saber, y le apasiona contarlo... ¡y nosotros encantados! :-D Despu√©s de salir fascinados, tratamos de poner en com√ļn lo aprendido tomando un par de potes por la zona vieja entrando a la imponente catedral y, como no pod√≠a ser menos, una sopa castellana acompa√Īando a un formidable lechazo. D√≠a perfecto, porque por no hacer, no hac√≠a casi ni fr√≠o para ser enero en Burgos.

Mi nivel de profundidad y detalle en esta entrada es, con total rotundidad, much√≠simo menor que el de la propia Sima de los Huesos, as√≠ que si ten√©is la oportunidad de ir alg√ļn d√≠a, aprovechadla. Las explicaciones de los gu√≠as, el hecho de entender qu√© pasaba en toda esa zona, el clima, la vegetaci√≥n, y por supuesto los f√≥siles, son dignos de visitar. Aunque, eso s√≠, estoy deseando ya que llegue la primavera para acercarnos a los yacimientos de Atapuerca.
Para m√°s info: museoevolucionhumana.com