domingo, 6 de agosto de 2017

Atapuerca, el detalle. (4/5)

-En esta fotografía se aprecia la diferencia entre largo y ancho del yacimiento-
El yacimiento de La Galería es la penúltima parada. Un pequeño emplazamiento que quedó al descubierto tras las voladuras que dejaron a la luz estas joyas de la paleoantropología en la Trinchera del Ferrocarril. La Galería está muy cerca de la Gran Dolina. Se trata de una trampa natural, a la que llegaban los animales por diferentes motivos, pero de la que no podían salir. Por los restos encontrados, se deduce que los pobladores de la Gran Dolina seguramente utilizasen esa cavidad a modo de despensa -o nevera- a la que acudir en busca de la comida para la tribu. Está afirmación está basada entre otras cosas en que, por ejemplo, se percibe la ausencia de huesos de las extremidades de grandes animales, pero se han encontrado costillares e industria lítica... vamos, que iban a por los «jamones». La Galería es, junto con Elefante, la más visible desde la Trinchera. Podemos ver disfrutar a las diez personas que se están encargando de la ampliación de lo que solamente era un techo y en el que ahora se excava una superficie de 12x5 m; la diferencia entre ancho y largo se debe a que en esta zona lo que se quiere es ver la variabilidad lateral del yacimiento. Aquí se mueven en torno a los 270 mil años. Un complejo del que se han obtenido ya más de 50 dataciones y en el que, según nos confirmaron, se estima que quedan de «comer» unos 30 cm al interior de la pared de la montaña para llegar a fósiles humanos. En la Galería hay al menos 1 ó 2 años de trabajo en los que pueden sorprendernos con algún hallazgo. 

-Esa es la entrada al conducto por el que
se accede a la Sima de los Huesos-
Desde la Galería nos esperaba un ascenso bastante más duro de lo que pensaba(mos) y que no gustó nada a los cámaras para llegar a la Cueva Mayor, el lugar que da acceso a la Sima de los Huesos. Allí debía comentarnos lo propio Juan Luis Arsuaga, la tercera pata del trío de co-directores de Atapuerca, pero finalmente no pudo estar presente y fue la responsable en ese momento quien nos explicó todo maravillosamente bien. En Cueva Mayor se están moviendo ahora en el Neolítico, es decir, cuando los primeros agricultores y ganaderos se instalan en la zona. El objetivo principal es tratar de informar sobre cuál era el uso de la cueva. El problema principal es que una vez que intervienen en el yacimiento, queda destruido. Por eso, es primordial registrar lo más importante, a todos los niveles. Se sigue un método de trabajo muy complejo para llegar al detalle que se traslada al laboratorio, pero lo bueno de hoy en día es que antes todo eso se hacía con lápiz y papel… mientras que ahora toda esa labor se ha agilizado un montón gracias a la tecnología.

Al parecer, Cueva Mayor tiene evidencias de suelos preparados y estabilizados por los diferentes pobladores con restos de fauna (de lo que comían), así como restos de cerámicas, hogueras y hogares. Muchísima información para procesar. Ya se ha realizado algún descubrimiento de relevancia, como el enterramiento completo de un niño descubierto en el año 2012. Fue algo realmente esperado, porque todo hacía indicar que la cueva había sido utilizada para ritos funerarios, y faltaba esa evidencia. Más allá de eso, es posible que haya abierta una pequeña ventana al Pleistoceno en Cueva Mayor. Teniendo en cuenta que el yacimiento no es horizontal, han trabajado sobre todo la zona sur y creen que en la parte norte queda al menos medio metro de zona fértil para excavar. La zona más antigua dentro de Cueva Mayor, pero de las más modernas de Atapuerca. 

En el nivel más superior del yacimiento, creen estar en tiempos «romanos» de principios de la Edad del Bronce. Y no se descarta encontrar a los Homo Sapiens más antiguos, aunque el ritmo de trabajo y el cuidado con el que se excava hacen que no sea prioritario, porque en los niveles de Holoceno queda mucho y muy importante por descubrir. Sería algo más pensado en el medio plazo.
-En Cueva Mayor la iluminación artificial es indispensable-
Con todo lo que llevábamos, aún quedaba la parte más visual del proceso. Lo tangible. Hasta ese momento solamente habíamos oído charlas o visto a arqueólogos midiendo y buscando «cosas» dentro de los yacimientos. Nos habíamos sorprendido incluso de ver una retroexcavadora, y de que nos dijeran que lo que hacen ellos es recopilar toda la información que pueden porque a su paso destruyen el yacimiento. Los arqueólogos son las némesis del rey Midas. Nos faltaba el filtro. La primera gran criba de todo lo recopilado en la sierra. Digo que es lo más tangible porque en cuatro pasos visualizas desde el saco con tierra, hasta el fósil de microfauna.
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Desde estos enlaces puedes acceder al resto de entradas de la serie:
Atapuerca, el detalle (5/5)

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